¿Conoces tu propósito?

27.11.2021

Recuerdo que de pequeña era una niña timida y sensible que disfrutaba de la compañía de sus mayores, escuchando sus conversaciones e incluso dando su opinión sobre temas de adultos.

Lo peor que le pudo pasar a esa niña fue tener que comenzar a ir al colegio, allí su timidez la hacía querer ser invisible. Estuvo días sin hablar con ninguna compañera y solo hablaba para responder cuando le preguntaban. En poco tiempo empezó a sentir que las demás la rechazaban, sentia que no pertenecía a ese grupo, la asistencia a clase se convirtió en un auténtico suplicio.

En breve empezaron las agresiones, agresiones de las que nadie se daba cuenta y que sufría en silencio. Había conseguido convertirme en invisible para las profesoras, pero no para las compañeras que buscaban cualquier escusa para hacerme daño. La indefensión que sufría era absoluta, porque yo nunca contestaba a los insultos ni a las agresiones, nunca lloraba y nunca contaba nada en casa. Con apenas cinco años me volví tempranamente resiliente.

Recuerdo que algo más adelante comencé a escribir pequeños poemas que nada tenian que ver con la tragedia que vivía en el colegio. A mi familia le gustaba mi vena de pequeña escritora, especialmente a mi abuelo que para motivarme pasaba mis ingenuos escritos a máquina. Para mí eran una forma de evasión, algo que hacía de manera inconsciente para que la olla a presión en la que me había convertido, no reventara en cualquier momento.

También recuerdo que ya con esa temprana edad, siete años si llega, me preguntaba por el sentido de la vida, del tiempo y de la muerte. Me decía a mi misma que esto, la vida, tenia que consistir en algo más, por que  si no, no merecía la pena. Y aunque algo habia en mí, que me decía que todo tenia un porqué mas allá de las apariencias, yo no conseguía encontrarlo. 

Y así pasaron los años, sintiendome profundamente incomprendida, sintiendo un vacío profundo en mi corazón y una tristeza que muchas veces me hacía llorar durante horas en la noche.

Pero poco a poco y gracias al deseo sincero de encontrar el sentido a todo esto, algo se fue desplegando desde mi interior, muy poco a poco, a decir verdad. 

Y fui obteniendo pequeñas respuestas que le daban cierto sentido a mis sinsabores, que empezaban a  responder a la pregunta de quien soy y qué narices he venido a hacer aquí. Por que para mí, los quehaceres del día a día no eran suficiente para convertirse en el motivo de permanecer en esta existencia, que a veces resultaba tan tremenda y tan dura.

Con el pasar de los años pude entender el propósito de todo aquel sufrimiento inicial, pude reconocer hitos que jalonaban mi camino del héroe y que ahora señalaban por dónde debia seguir avanzando para encontrar aquello que llenara de valor mi experiencia y le diera sentido a mi existencia, dotandola de un color único.

Y así,  se fue desplegando el propósito, poco a poco se fue aclarando el motivo de mi aterrizaje en este planeta. Y hoy me puedo dar cuenta que sin todo ese incómodo viaje, yo nunca hubiera tenido la más mínima posibilidad de llegar a mi meta, ni de ser quién ahora soy. 

Todo forma parte del camino, todo colabora a la alquimia del plomo en oro, al cambio y a la transformación que necesitamos realizar para ser el templado guerrero, que pudiendo empuñar la espada, no necesita desenvainarla.

Aquí te he dejado algunas pinceladas de mi camino del héroe. Aquí estoy si crees que te puedo ayudar a que  desentrañes el propósito de tu vida, a que encuentres respuestas a la pregunta sobre quién eres y qué has venido a hacer a este planeta de locos.