Atendiendo una emergencia con la Terapia del Alma

10.08.2021
Llevaba varios días sin saber de mi hijo. Él es escalador y guía, trabaja durante el verano ayudando a que otros cumplan sus sueños de aventura en la montaña de forma segura.

Tras todo el mes de julio en Picos de Europa, a primeros de agosto viajó a Pirineos para continuar allí su actividad guiando barranco, para lo cuál también está tecnificado.

Con poca cobertura y poco tiempo no era fácil hablar con él. Yo llevaba varios días intentandolo sin resultados. Así que cuando ayer por la noche me entró un WhatsApp suyo me alegré a la vez que me sorprendí. Pero la alegría me duró poco. Sus mensajes eran escuetos, casi monosílabos, mensajes de emergencia y socorro.

Mi hijo y su novia se han estado alojando en autocaravana durante estos meses de aventura y trabajo intenso lejos de casa. A veces la aparcan cerca de otras y a veces en medio de la nada. Eso acrecentó mi preocupación, no saber donde estaban exactamente y si estaban sólos o acompañados de alguien que puediera ayudarles en caso necesario.

Porque la escueta comunicación de mi hijo era para pedirme tratamiento a distancia para un caso grave de intoxicación alimentaria. Tanto él como su chica llevaban todo el día vomitando, extremadamente debiles y mareados. Tan debiles que no habían tenido fuerzas de coger el móvil para ponerse en contacto conmigo. En un esfuerzo sobrehumano finalmente y cómo último recurso mi hijo lo habia hecho durante unos cortos instantes para pedirme lo que él tenia comprobado que funcionaba.

A pesar de que yo estaba en el parque de perros con mis tres mastines adoptados, dediqué unos minutos a apoyar la resolución de un caso que me dejó muy preocupada. Pero de inmediato me sacudí esa preocupación de la mente recordando la Verdad de que donde está el Ser, nada malo puede pasar. A la vez afirmé que tomos somos Uno y en esa Unidad todo es Armonía Perfecta, tras lo cual comence a recoger a mis perros, cosa que no es nada fácil cuando se lo estan pasando en grande.

Cuándo llegué a casa repetí el tratamiento en meditación. Además envié un mensaje a mi grupo de apoyo de la Terapia del Alma pidoendo que se unieran a mi tratamiento.

A los cincuenta minutos de su primer mensaje de socorro mi hijo me volvió a escribir. Se encontraba mucho mejor, había vomitado por última vez de forma exagerada y se había quedado tranquilo, su malestar remitía rápidamente. Su novia también me escribió para agradecer mi intervención y comentarme asombrada cómo habia sentido la energia de sanación y lo rápido que se estaba recuperando desde que pidieran tratamiento. Yo le compartí en lo que había consistido mi tratamiento, únicamente en recordar que Somos Uno, Perfecto y Armonioso. 

Me alegré infinito de haber podido ayudar a mi hijo y a su chica de forma tan eficaz, aún en la distancia, aún sin saber que les pasaba exactamente ni donde estaban. 

Asi es el Reino del Espíritu, infalible, rápido, certero. Ese es el Reino en el que yo confío, ese es el Reino en el que todos podemos elegir confiar.