El Incendio

28.04.2021

Esta noche he soñado que había un incendio. El incendio comenzaba en un bosque por detrás de unas casas, no se veía muy bien, daba la impresión de que estaba un poco lejos. Nadie le prestaba atención, yo avisé de que había fuego, pero no me hicieron caso, no le dieron importancia.

Era un boque de pinos y ya sabemos cómo se extienden las llamas en los pinares, estos árboles son altamente combustibles.

El fuego se propagaba deprisa y en cuestión de minutos nos vimos rodeados por las llamas. Había fuego por todas partes y nosotros nos encontrábamos en el centro de un círculo de árboles que ardían.

Yo me preguntaba cómo íbamos a hacer para salir de allí y todos se lamentaban de no habérselo tomado en serio cuando empezó, porque ahora que quisieron reaccionar, ya era demasiado tarde.

Y ante la duda de que el sueño no signifique nada importante y no se merezca mi atención ni estas líneas que ahora escribo, según estoy escribiendo aparece un chaval con la música puesta a todo volumen. La machacona letra de la canción que escucha dice una única palabra que se repite tres veces...fuego, fuego, fuego.

Una controvertida adolescente nórdica dijo hace unos meses que deberíamos actuar cómo si nuestra casa estuviera en llamas, porque eso es lo que estaba pasando. A la vista de este sueño, quizás debamos escucharla.

Aunque bajo una mirada diferente y más positiva, podemos ver al fuego como energía de limpieza y purificación, de transmutación y transformación. 

El fuego realiza la alquimia de los elementos, forma parte indispensable en el proceso de convertir el plomo en oro.

Un ejemplo lo tenemos en el escorpión y en el Ave Fénix, ambos relacionados con el signo del zodiaco de escorpio y que regido por marte y plutón, se convierte en un maestro en este tipo de procesos. 

Así que ya que existe el libre albedrio, yo decido llevar mi atención a esta visión más amplia y agradecer los cambios, las mutaciones y las transformaciones que me ofrecen la oportunidad de manifestar el oro que yo soy.

Dejaré que el fuego arda desde mi interior y consuma todo lo que ya no me sirve, todo lo que ya no me pertenece, todo lo que ya no soy yo, creando el espacio necesario para que surja lo nuevo. Para que se eleve sobre las cenizas el verdadero Ser de Luz, radiante, luminoso y poderoso. 

Dejemos que el fuego nos consuma y nos transforme sin miedo, para que podamos conocernos un poco mejor y para que podamos saber quienes somos realmente.