La Meditación, una forma de Sanar

30.10.2021

Podemos decir que Mindfulness es la capacidad de mantener la mente en calma, de vaciarla de ruidos, de mantenerla enfocada solo en aquello que nosotros elegimos enfocar.

Es una facultad que todos poseemos y que como otras, podemos desarrollar, pero si la descuidamos se mantendrá latente hasta que decidamos dedicarle la suficiente atención y cultivarla.

La mayoría de las personas no desarrollan Mindfulness por diferentes razones, algunas de las cuales están relacionadas con problemas psicológicos no resueltos. Aunque la razón más frecuente es que no saben cómo asentar su mente y liberarse del hábito de estar distraído.

El Mindfulness es dinámico, en el sentido de que revelará procesos internos, de manera sana y progresiva. Procesos algunos que tal vez preferiríamos mantener bajo la alfombra y no ver. Porque a veces esto puede resultar molesto, especialmente si lo que encontramos contradice la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por esa razón en Mindfulness se pone un gran énfasis en la necesidad de aceptarnos y estar de acuerdo con nuestra forma de ser. Si no hacemos esto, hay una alta probabilidad de que seamos reactivos y nos sintamos molestos con nuestros auto-descubrimientos interiores, lo que nos llevaría incluso a abandonar nuestra práctica. Lo que dicho sea de paso, es mucho más habitual de lo que podría parecer.

Por lo tanto, podemos decir que el aprendizaje de Mindfulness progresa en dos niveles que discurren en paralelo, siendo los dos igual de importantes:

  • Un aspecto técnico, lo que implica un método de cómo aprender, y cuales son los pasos para asentar la mente, enfocar la mente, mantener el foco, y a la vez reconocer y evitar distracciones.

  • Un aspecto más actitudinal, consistente en desarrollar la aceptación y la bondad hacia nosotros mismos, de manera que cuando los efectos de Mindfulness revelen niveles más profundos de actividad psicológica inconsciente, seamos capaces de integrarlos de forma creativa y productiva, en lugar de reactiva.

Mindfulness es estar en el momento presente, sabiendo que estamos en el momento presente y sabiendo lo que esta sucediendo en ese momento, tanto a nuestro alrededor como dentro de nuestra propia mente. Esto nos pide ir de dentro a fuera y de fuera a dentro, una y otra vez. Observando lo exterior y el interior consecutiva y continuamente. Siendo una facultad que permanece latente si se descuida, pero que si se desarrolla, conduce a un desarrollo sin límites de nuestro potencial humano.

Mindfulness significa prestar atención de una manera particular, a propósito, en el momento presente, y sin prejuicios, sin preferencias de ningún tipo, sin juicios sobre lo que está bien o lo que está mal. Este tipo de atención plena a todo lo que es, fomenta una mayor conciencia, claridad y aceptación de la realidad del momento presente.

A la vez que nos despierta al hecho de que nuestra vida se desarrolla tan solo en momentos. Si no estamos plenamente presentes en muchos de estos momentos, no solo podemos pasar por alto lo que es más valioso en nuestras vidas, si no que también, podríamos no darnos cuenta de la capacidad, la profundidad y las posibilidades de crecimiento y transformación que nos trae la experiencia por la que estamos transitando.

Así, Mindfulness es una capacidad que puede ser cultivada, sostenida e integrada en nuestra vida cotidiana a través de la auto-investigación profunda y la práctica continuada de la meditación. Siendo su objetivo primordial el alivio del sufrimiento resultante de mantener una conciencia de separación y la búsqueda y descubrimiento de nuestra naturaleza esencial. Ello nos permitirá amar cada detalle de nuestra vida, vivir la vida como si cada momento contará, como si cada momento fuera importante, incluso si se trata de un momento difícil, un momento de tristeza, dolor o miedo.

Repercusiones del Minfulness en nuestra salud

La práctica de la atención plena o Mindfulness aporta una gran cantidad de beneficios para nuestro estado de salud, aquí vamos a enumerar únicamente alguno de ellos, pero preferimos que te animes a practicar esta disciplina y descubras por ti mismo qué regalos tiene para tu salud.

Someramente podemos enumerar los siguientes beneficios:

  • Disminución del estrés.

  • Mejora del rendimiento en tareas intelectuales.

  • Mejora de las funciones del cerebro.

  • Claridad mental.

  • Mejora el metabolismo basal

  • Disminución del azúcar en sangre en las personas con diabetes, ya que el estrés incide de forma significativa en los niveles de insulina.

  • Mejores digestiones.

  • Aumento de los reflejos.

  • Mejora o desaparición de alergias.

  • Reducción de arrugas y surcos de expresión.

  • Mejora de afecciones cutáneas.

  • Reducción significativa de las respuestas de ansiedad.

  • Reducción significativa del asma.

  • Mejora de la respuesta impulsiva y la falta de atención en los niños TDHA.

  • Disminución de las conductas agresivas.

  • Disminución del insomnio.

  • Disminución de la frecuencia de las jaquecas en personas aquejadas por este problema, así como de su intensidad.

  • Disminución de fobia, manías y comportamientos compulsivos

El milagro de la respiración consciente.

Estos beneficios para nuestra salud están al alcance de todos nosotros con poco que incorporemos la rutina de meditar todos los días durante unos minutos.

Y esto es así porque el ser humano trae de serie la herramienta perfecta para lograrlo, que es llevar la atención a su respiración, o lo que es lo mismo, respirar conscientemente.

Ya que la respiración consciente influye sobre la respuesta neurológica y nuestro sistema nervioso. Vamos a explicar esto de forma sencilla.

El sistema nervioso está dividido en Sistema Nervioso Central y Sistema Nervioso Autónomo. A su vez el Sistema Autónomo esta dividido en Sistema Simpático y Parasimpático. Estos dos últimos tienen ramificaciones nerviosas conectadas a todos los órganos de nuestro cuerpo. El Simpático es el que se encarga de mandar señales de defensa o huida, del estado de alerta. El Parasimpático es el que se encarga de mandar señales de relajación una vez se termina el "estado de alarma". Así, resulta que tenemos dos sistemas conectados a todos nuestros órganos cuyas respuestas son antagónicas. Es decir, que son contrarias y no se pueden dar las dos a la vez, sí se da una no se puede dar la otra, siendo que la segunda desactiva la primera.

Cuando el estado de alarma se mantiene durante demasiado tiempo, este genera estrés en todo el sistema, con el consiguiente deterioro que puede llevar a la enfermedad. La forma que tenemos de influir de manera voluntaria sobre esta respuesta de estrés, es consiguiendo que entre en funcionamiento el Sistema Parasimpático. Este, con su respuesta antagonista, bloqueará la respuesta de alarma o estrés por si mismo. Y este cambio de un sistema a otro se hace a través de la respiración consciente.

Este mecanismo alternante, que en principio debería funcionar a la perfección por si mismo, en muchos de nosotros se ha "estropeado" debido a el tipo de vida que llevamos, donde las señales sobre lo que implica peligro para nuestra vida, no están claras.

Por ello es tan altamente beneficioso a la vez que recomendable, pararnos varias veces al día durante periodos de tres minutos para respirar mientras que prestamos atención al proceso de la respiración.

Si quieres realizar una sesión práctica de respiración consciente, en la que aprender algo más sobre este mecanismo fundamental para la vida, puedes ponerte en contacto conmigo.