Un caso de sanación con la Terapia del Alma

06.08.2021

Hace varios meses se puso en contacto conmigo una compañera de la TdA. Parece que al oírme hablar durante las sesiones de grupo había resonado conmigo. Me llamaba porque tenía un hijo con muchos problemas de salud que a ella le angustiaban muchísimo.

Su hijo no solo estaba bastante enfermo si no que además reside en otro continente, siendo la distancia un factor más de preocupación y ansiedad para ella, que como madre vive todo lo que le sucede a su hijo con gran intensidad.

Cuando ella me contó todo lo que aquejaba a esta persona yo no sabia muy bien como abordar el tema, por donde empezar ni si iba a ser capaz de ayudarles. Él tenía todas las áreas de su vida sumidas en un inmenso caos,  según me relataba su madre. A la vez ella tenía una gran preocupación, negatividad y sentimiento de culpa por todo lo que le pasaba a su hijo.

Bueno, comenzamos con las sesiones e inicialmente no se daba  ningún cambio a mejor, es más, parecía que lo único que sucedía era que todo empeoraba.

Asumimos que en el Ser no puede haber empeoramiento por lo que dimos por hecho que cualquier empeoramiento solo era un espejismo que respondía a una crisis de sanación, lo que en el ámbito de la Terapia del Alma se llama quimicalización.

El trabajo fue arduo. Durante meses esta madre y yo hemos estado en estrecho contacto trabajando a distancia con su hijo a través de la meditación, afirmando la Verdad del Ser y negando el erros o espejismo que se presentaba como apariencia de malestar.

Con el paso de los meses todo ha ido dándose la vuelta y donde había caos empezó a manifestarse la armonía que nos es propia como Hijos de Dios y Herederos del Reino junto con Cristo.

Aun quedan pequeños flecos que resolver, pero la tranquilidad que irradia mi compañera deja entrever que todo está bien y que la Paz prevalece ante el error.